Tener relaciones sexuales antes de los 20 años es una actividad normal. Pero infortunadamente, no todos los jóvenes están preparados para asumir una sexualidad responsable, que incluya el autocuidado, el autorespeto, y la utilización de métodos de planificar.
La mayoría de los adolescentes tienen relaciones sexuales por presión de sus compañeros y amigos, por definir su identidad sexual ante la sociedad, por curiosidad o por buscar afecto en otras personas.
Muchos adolescentes ven el sexo como un medio para liberarse de la supervisión de sus padres y de otros adultos que los rodean, demostrando de esta manera su aptitud para tomar decisiones propias y demostrar su grado de responsabilidad ante la toma de decisiones.
Los adolescentes tiene serias dificultades para vivir su sexualidad y asumir un comportamiento sexual responsable, algunas razones son las siguientes:
1. Nuestra sociedad no ha asumido el derecho de los adolescentes a una sexualidad responsable, las familias niegan el hecho del despertar sexual de sus hijos y no se educa en la sexualidad responsable. Las Instituciones educativas no tienen un programa de educación sexual que informe a sus estudiantes sobre el sexo, la sexualidad y métodos anticonceptivos.
2. A pesar de lo anteriormente dicho, las familias no contemplan en la permisividad y el manejo del tiempo libre de sus hijos, los horarios, lugares y amigos, donde prolifera el tema del sexo
3. El despertar sexual de los adolescentes ha sufrido un avance a una edad más temprana, los cambios biológicos de los adolescentes son inevitables. Además, los jóvenes se ven obligados a imitar a sus pares, quienes en su gran mayoría ya han tenido experiencias sexuales.
Así mismo, el consumo de bebidas alcohólicas, drogas y medicamentos también pueden estimular la actividad sexual, ya que algunas de estas producen una reducción significativa de la inhibición y aumento de la libido. De acuerdo con algunos estudios realizados, las drogas y medicamentos que más influyen en estos comportamientos adolescentes son el cannabis, el alcohol y las anfetaminas.
